Existen tantas especialidades médicas en la actualidad, que no es fácil tener una idea clara de lo que hace cada una. Y si esto ya es complicado para los profesionales médicos, más aún lo es para los pacientes y el público en general. La mayoría de nosotros, al detectar alguna señal de enfermedad, acude a consulta con el médico general y no se plantea ir con un especialista para el dolor de cabeza, las enfermedades gastrointestinales o los problemas respiratorios.

Esto último no es precisamente malo. De hecho, el médico general está capacitado para detectar síntomas de trastornos que pudieran requerir un tratamiento más complejo y se encarga de canalizar al paciente con el especialista indicado. Por ello es importante que estos profesionales de la salud se actualicen constantemente, mediante un curso o diplomado en medicina general.

Sin embargo, no está de más contar con una noción general de lo que hacen las distintas especialidades médicas, para saber con quién podemos acudir o a quién podrían enviarnos, en caso de presentar ciertas enfermedades. En esta ocasión dedicaremos nuestro post a la reumatología, una especialidad médica que no es muy conocida, pero que atiende uno de los aspectos más importantes de nuestra fisiología.

La reumatología estudia los problemas y alteraciones del aparato locomotor y el tejido conectivo. Estas estructuras posibilitan funciones muy importantes, como el movimiento y la coordinación. Por tanto, un reumatólogo se ocupa de las enfermedades relacionadas con articulaciones, huesos, músculos, tendones y nervios.

reaumatologia2

Ahora bien, algunas de las alteraciones más comunes en dichas partes del cuerpo, como las contracturas musculares o las fracturas, no siempre son tratadas por un reumatólogo. Si el caso no es severo y no se relaciona con la presencia de otras enfermedades, puede ser atendido por un médico general o un traumatólogo.

No obstante, cuando no se encuentra una causa evidente para el padecimiento o se sospecha que éste es de índole sistémico (relacionado con el funcionamiento de alguno de los sistemas del organismo, como el nervioso central), la intervención del reumatólogo se hace necesaria.

Al acudir con este especialista, el paciente debe llevar o pedir que le remitan su historial médico, incluyendo estudios clínicos, radiografías y los resultados de cualquier procedimiento que se le haya realizado.

En la consulta, el reumatólogo hará preguntas para caracterizar mejor el padecimiento; puede preguntar, por ejemplo, dónde se localiza el dolor; desde hace cuánto tiempo; si se ha detectado hinchazón o inflamación de las articulaciones; si ha detectado otros síntomas, como manchas en la piel; o si algún miembro de la familia ha tenido un padecimiento semejante.

Posteriormente, hará un examen físico para evaluar el funcionamiento de las articulaciones y detectar contracturas e inflamaciones. Para complementar la revisión y llegar a un diagnóstico más preciso, el reumatólogo podrá solicitar pruebas de laboratorio, como análisis de orina o sangre, y también estudios de imagen, como una tomografía o una resonancia magnética.

Las siguientes son algunas clases de enfermedades que un reumatólogo puede tratar:

  • Artropatías degenerativas: enfermedades que desgastan articulaciones y huesos, como la artrosis y la osteoartritis.
  • Artropatías inflamatorias: caracterizadas por la inflamación crónica de las articulaciones, como la artritis reumatoide.
  • Enfermedades de los huesos, como la osteoporosis.
  • Enfermedades sistémicas y del tejido conectivo, como el lupus eritomatoso sistémico y la esclerosis.
  • Enfermedades reumáticas de los tejidos blandos, como la lumbalgia.

Si usted presenta síntomas como dolor en huesos o articulaciones, inflamación, o dificultad para moverse, considere la visita a un reumatólogo o pregunte a su médico de cabecera por la pertinencia de acudir con este especialista.